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BITÁCORA DE LA ARTESANA
FLOR IMBACUÁN

¿Quién eres?

Mi nombre es Flor Imbacuán Pantoja, soy del resguardo indígena de Carlos Sama, Nariño, de la etnia de los Pastos. De profesión, soy diseñadora de modas, trabajo como directora creativa en Hajsu, desde el año 2013. Hajsu, quiere decir vestuario indígena. He podido, a partir de lo que es el diseño, hacer una mezcla, una mezcla de la sabiduría del tejido, porque el tejido no es sólo tejer por tejer, sino que tiene su esencia, su espiritualidad, su sacralidad.

Y, a partir de mi profesión, yo he podido agrupar a mi gente, he podido crear cosas hermosas, he podido empoderarlos muchísimo más y he podido crear fuentes de empleo, logrando un tejido social, un tejido que no existía, que se estaba quedando en el olvido, nadie tejía ya.  De pronto hacían ruanas o cobijas, pero muy poquito.

Ahorita pues ya somos un grupo sólido, que somos felices trabajando en la guanga, que es un saber milenario; y lo respetamos y lo queremos preservar pues hasta donde podamos, transmitiéndolo de generación en generación, y eso es lo que estamos haciendo, creando los semilleros de guanguitas. Entonces ya los papás se encargan de enseñarles a los chiquitos. Yo también le enseño a mi chiquita, tengo una niñita de 5 años y a ella también le enseño lo que es el tejido. 

¿Qué te inspira?

Yo creo que todo surge de la naturaleza, porque así es. A veces el diseño es tan impredecible,

el tejido es vivo, el tejido siente, el tejido lo que hace es inspirarlo a uno, antes de hacerlo y después de que ya está hecho.

Entonces el tejido, digamos que rechaza a otros tejidos, no se horma, no se quiere formar, no se une a otro paño porque sí, sino que él ya viene como destinado, digámoslo así. Cuando ya se hace o se crea un paño, ya él tiene un destino a unirse con otro paño, pero no es a cualquier paño, sino con el que él se siente feliz y cómodo, se adecúa.

El Sol de los Pastos es nuestro principal ícono, nuestro principal padre, porque antiguamente, y hasta hoy, se celebra el Inti Raini, que es adoración al padre Sol. Entonces el Sol es el padre de la luz, de la sabiduría, de la fortaleza, de todo lo que tiene que ver con luz y está conformado por 8 puntas. Sus 8 puntas representan los puntales de los territorios.

La energía que el tejido tiene en sí es poderosa, es una prenda que es tan atractiva por sus colores, por sus formas, por la simbología que tiene, porque, como te digo, nada es ser por ser, sino que todo tiene su espiritualidad, su esencia, su sacralidad. nosotros lo que hacemos es diversificar formas y darle un poquito de innovación, para volverla más, digamos, más actualizada, para un mercado más moderno, pero sin dejar de lado su esencia, su tradición, la sabiduría que hay detrás.

¿Qué Creas?

Mi madre siempre fue tejedora. Somos dos hermanas y ella, desde chiquitas, siempre nos obligó a aprender. Sí, porque éramos niñas y no entendíamos de la importancia. En ese tiempo se hacía cobijas y ruanas, que era lo único para lo cual se empleaba el tejido en guanga, pero hoy en día ya son muchísimas cosas, de todo, se da para todo. Fui de a poquito aprendiendo y, después, cuando terminé ya mi bachillerato, hubo la oportunidad de estudiar diseño de modas. Me gané una beca para estudiar diseño de modas.

Amo tejer y creo en los procesos comunitarios, entonces para mí es completamente placentero hacer minga. Hacer minga es trabajar colectivamente para poder hacer una pieza hermosa, porque cada pieza en sí no es solamente la persona que la hace, sino que estamos 35 personas comprometidas en la elaboración de cada pieza.

Usamos la guanga, que es el telar precolombino. Tejemos con lana de oveja como materia prima principal y se adquiere en el Ecuador, nosotras mismas la hilamos y procesamos. Otros materiales que usamos son la seda de capullo de gusano, algodón, algodón orgánico y algodón en mezcla, que es poliéster y algodón; estos sí son colombianos. 

Información recolectada por:

Gisela Sánchez – Estudiante de La Colegiatura, Medellín – Colombia